Watchmen es un pedazo de cómic. Bueno, rectifico: es una novela gráfica cojonuda, una de las mejores que se hayan hecho jamás.

El lector no aficionado al maravilloso mundo del llamado noveno arte, los cómics, no entenderá la diferencia entre cómic y novela gráfica. No pasa ni media, yo lo explico. Un cómic es lo que llevamos leyendo toda la vida: una serie infinita de aventuras que les ocurren a los personajes. Son series alargadas hasta sobrepasar el límite aceptable. Si se siguen consumiendo ese tipo de cómics es sencillamente porque hay mucho friki (y me incluyo) que quiere saber lo que le pasa a sus personajes favoritos, por muy malos o sencillos que sean los argumentos. Es más, así puedes criticarlos a gusto en foros y blogs. Pero a veces pasan cosas como lo de Spiderman, que han hecho un reset de 20 años de aventuras para empezar de nuevo con una excusa barata. Es lo que tiene la obligatoriedad de seguir alargando una serie y se te hayan acabado las ideas… Además, eso de tener 600 números de un cómic (caso de Thor, por ejemplo) no es nada sano. Primero para tu bolsillo y segundo para tu espacio vital. ¿Qué mileurista tiene espacio en su pisito de 30 metros cuadrados para 600 cómics? Y eso suponiendo que sólo coleccione esa serie, que seguramente sea que no.

Por eso yo últimamente me estoy aficionando a lo que se denominan novelas gráficas, que son cómics que desde el principio tienen un comienzo y un final. Tienen un argumento perfectamente definido, unos personajes bien desarrollados y se puede controlar a la perfección el flujo de la acción. De hecho, este tipo de cómic tiene mucho que ver con las novelas normales, ya sabéis, esas que sólo tienen letras. Por eso se les llama novelas gráficas, porque es como leer una novela, sólo que en el formato de un cómic. Una novela gráfica es, sin lugar a dudas, lo mejor que se puede hacer en el campo del cómic. Siempre son varios tomos (12 en el caso de Watchmen, 8 en el caso de La Casta de los Metabarones, por ejemplo), pero sabes que tienen un fin. Y normalmente acaban recopilándolos en un único tomo. Como si fuera un libro. Por ejemplo, mi libro de El Señor de los Anillos, es un único tomo que contiene los 3 libros. Es mucho mejor tener un único tomo (o varios, si los fuiste comprando según salían), que infinitos, aunque sean más pequeños. Incluso es algo que puedes prestar y conseguir que más gente se aficione al maravilloso mundo de los cómics. Ahora dile a tu amigo que si se quiere leer las aventuras de Thor le tienes que prestar 600 cómics.

Y todo esto viene a cuento de que me estoy aficionando a este tipo de cómics. Hará dos semanas me compré Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, en un único volumen, así como La Casta de los Metabarones, de Alejandro Jodorowski y Juan Giménez. El de Watchmen ya lo había leído en formato electrónico, bajado de la mula. Pero me gustó tanto que me lo compré y lo volveré a leer. El de los Metabarones, había oído hablar de él y me lo compré gracias a una oferta de la Fnac, sino seguramente no hubiera caído. Más tarde, sí, pero no hace dos semanas :P

Así que, sigue mi consejo: lee novelas gráficas ;P La próxima que quiero adquirir (quería haber ido hoy mismo, pero se me ha hecho tarde) es El Cazador de Rayos, de Kenny Ruiz, artista que he descubierto hace unos días y que ya me ha enganchado. Lo malo de Kenny es que está publicando más en Francia que aquí y, claro, en francés. Pero bueno, me servirá de excusa para practicar este idioma que tengo olvidadillo desde el instituto.

P.D.: el 20 de marzo se estrena la adaptación de Watchmen a la gran pantalla. Voy a ir ese mismo día al Kinépolis de Madrid, aunque tenga que ir solo :P Si alguien se apunta, que lo diga ;)

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