NaNoWriMo 2017

Para quien no lo sepa aún (¿vives en una piña bajo el mar?) el NaNoWriMo es el National Novel Writing Month (Mes Nacional de Escribir Novela, más o menos). Es un reto anual que consiste en intentar escribir el manuscrito de tu novela (los organizadores sugieren 50.000 palabras, pero yo siempre me pongo un objetivo más bajo, 25.000 este año) durante dicho mes. El evento gordo es cada noviembre y se ha convertido en una reunión internacional de escritores dejándose el alma en la página a diario durante esos 30 días. Todo el mundo de la literatura, amateur o profesional, está hablando de ello estos días.

Mi primer intento serio de sentarme a escribir algo largo

Pero el NaNoWriMo tiene también lo que llaman el Camp (de campamento) en los meses de abril y julio. La consigna es la misma, pero más de andar por casa, no se le da tanto bombo. Yo, hasta ahora, no había conseguido nunca estar listo para el mes de noviembre, así que anteriormente lo había intentado en julio de 2015 y, como fracasé, de nuevo en abril de 2016, que fue aún peor. Claramente no estaba mentalizado para ponerme a escribir en serio.

Desde que probé suerte en esas dos ocasiones he sido incapaz de volver a intentar sentarme en serio a escribir algo más largo que un ejercicio de 700 palabras para la Escuela de Escritores. Pero esta vez estoy más mentalizado y ayer empecé mi primer NaNoWriMo. No tengo intención de escribir un diario contando cómo me va cada día porque no creo que todos los días tenga algo interesante que contar. Pero sí que comentaré algo de vez en cuando.

De momento ayer fue un primer día interesante. Esta vez estaba preparado y en los meses previos he estado trabajando en la estructura de mi relato corto. Lo tengo dividido en escenas (aunque sé que voy a tener que añadir más) y ayer estuve escribiendo la primera. Al primer intento dejé de escribir cuando me acercaba a las 500 palabras porque las últimas 200–300 palabras no me estaban gustando nada. Tenía que tratar un aspecto del worldbuilding que no me había parado a pensar y lo que estaba saliendo sobre la marcha no me valía. Cerré el portátil y me puse a ver la tele un rato. Al cabo de unos minutos me puse a pensar en ello y se me ocurrió una idea mejor a la que empecé a dar vueltas. Cerca de una hora después retomé la escritura, borré todo lo que había escrito antes y escupí otras 654 palabras en una escena que me gustó mucho más.

Espero que esta tarde se me vuelva a dar, como mínimo, igual de bien.

En el siguiente artículo quiero hablaros de un juego que he descubierto en el que se avanza a base de escribir, que me está enganchando bastante, sobre todo ahora que he empezado a jugar en este mes tan especial.

Y, si tú también estás participando en el NaNoWriMo: ¡mucho ánimo!

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